jueves, 25 de junio de 2009

Caracteristicas del cine Argentino

En la Actualidad el cine Argentino se caracterisa por su contexto, por sus dialogos y sobre todo que es un dialogo que no es recatado, es decir en este cine argentino se ve la realidad de las cosas de lo que esta viviendo su sociedad y sin caer en vulgaridades, sino trata de defender sus derechos de libertad es por ello que se ha convertido en uno de los mejores cines Latinoamericanos de la historia, tambien se caracterisa por su actuacion que es bastante real cuyos personajes se meten en el personaje mismo haciendo de este cine muy interesante.

Como conclusion el cine Argentino es un de los mas importantes que ha tenido America Latino, por sus caracteristicas por su forma de ver la realidad y la sociedad y sobre todo que fue creado con el objetivo de no seguir un esteriotipo del cine norte americano, sino que querian su propia identidad.

Una de las peliculas actuales mas relevantes del cine argentino es la pelicula Historias Minimas que es una pelicula ganadora de mas de 10 premios como la mejor pelicula tanto en raparto como en guion es una de las mejores peliculas que ha tenido Argentina
Pelicula Historias Minimas
Bibliografia: Biblioteca de consulta Microsoft Encarta 2009

En la Actualidad

Desde los comienzos y hasta nuestros días se han estrenado casi 2.500 películas argentinas, siendo los años 2004 y 2005 con 66 y 63 respectivamente, los que registran la mayor cantidad de estrenos.Desde los comienzos y hasta nuestros días se han estrenado casi 2.500 películas argentinas, siendo los años 2004 y 2005 con 66 y 63 respectivamente, los que registran la mayor cantidad de estrenos. y sobre todo es estos años la produccion de cine de Argentina se ha mejorado bastante, tiene mejor produccion y sobre todo mejor calidad en sus peliculas, es por ello que hasta ahora el cine argentino es bien visto en todo el mundo, puesto que ha ganado muchos premios como es en el festival de CANES.
EL HIJO DE LA NOVIA

Años 90

En estos años el cine argentino es llamado el nuevo cine argentino.
En la década del noventa surge una nueva corriente denominada comúnmente como nuevo cine argentino, marcada por el carácter independiente de las realizaciones, y un cambio en la mirada. El precursor en este movimiento es Martin Reijtman quien hace en 1991 su ópera prima Rapado. Otro filme que marca un punto de inflexión en la realización es Picano Fino en 1994. de Esteban Sapir. Sin embargo no será hasta 1998 que estos nuevos realizadores logran tener una mayor difusión. La primera película que tiene una repercusión pública, dentro de esta nueva generación, es
Pizza, birra, faso, de Bruno Stagnaro e Israel Adrián Caetano. A esa le siguieron Mundo Grúa (1999) de Pablo Trapero y otras que continuaron esa línea de películas de tónica y personajes reales, bajo presupuesto y actores no conocidos.

Cine en los años 80



Este periodo de crisis se remontó, no obstante, con una serie de interesantes realizaciones que trataban de una u otra forma temas políticos, como Tiempo de revancha (1981) y Los últimos días de la víctima (1982), de Aristarain, protagonizadas por obreros que cuestionan su compromiso político; Asesinato en el senado de la nación (1984), de Juan José Jusid, de corte histórico; La historia oficial (1985), de Luis Puenzo, Oscar a la mejor película de habla no inglesa; y No habrá más penas ni olvidos (1983), de Héctor Oliveira, Oso de Plata en el Festival de Berlín, que tratan directamente las trágicas consecuencias de la dictadura militar.
Dentro de esta corriente el tema del exilio aparece también en Tango, el exilio de Gardel (1985), de Fernando Solanas, que obtuvo el César a la mejor banda sonora original escrita por Ástor Piazzola, y se perciben tintes feministas en la obra de María Luisa Bemberg, realizadora más comercial y prolífica, que en sus retratos de la alta burguesía argentina, como Miss Mary (1986), trata también de adscribirse al análisis político vigente.
Este brillante periodo, durante el que se realizaron películas como La deuda interna (1988) de Pereira, alcanzó un promedio anual de producción de más de 30 películas. Su esplendor se vio truncado por el crecimiento de la inflación y la crisis económica de 1989, que hizo descender el número de rodajes y provocó que algunos de los mejores realizadores, como Aristarain, se instalaran fuera del país. En su caso se trasladó a España, donde rodó Un lugar en el mundo (1992), premio Goya de la Academia de Cinematografía Española en 1993, y, ya como producción totalmente española La ley de la frontera (1995). Algunos años más tarde rodó con Federico Luppi Martín (Hache) (1997), un gran éxito de alcance internacional; en 2002 estrenó Lugares comunes, y en 2004, Roma.
Esperando La Carroza - A Dónde Está Mi Amiga

Las décadas de los años 50, 60 y 70

Las décadas de los años 50, 60 y 70, estuvieron caracterizadas por la constante inestabilidad política, marcada por la alternancia de gobiernos democráticos y de facto. Como puede suponerse, durante estos últimos, las censuras y proscripciones fueron frecuentes y afectaron a la producción cinematográfica local. Durante la restauración democrática de fines de los 50, las películas "El jefe" y "El candidato" (ambas de 1958), de Fernando Ayala, esbozaron una crítica a las promesas incumplidas del presidente Frondizi. Al mismo tiempo, aparecieron cineastas jóvenes –como el grupo Taller Cine- que recurrieron al cortometraje para intentar reflejar la vida argentina en todos sus aspectos. La presidencia de Frondizi significó un breve período de relativa apertura política y de marcado florecimiento cultural y artístico. De esta manera, con la llegada de los años 60 hizo su irrupción en la escena local un grupo de jóvenes cineastas que se rebelaron contra los modelos anteriores. Con franca influencia de la "nouvelle vague" francesa y de artistas como Antonioni, Fellini, Visconti, Bergman y Sjöberg, estos rebeldes se opusieron al cine liviano y las restricciones de la dictadura. Es en estos años cuando sectores de la juventud de clase media, en gran medida provenientes de padres antiperonistas, se acercaron al peronismo dentro de un marco de reivindicación de movimientos latinoamericanistas y tercermundistas. Uno de los principales exponentes de este "nuevo cine argentino" es sin dudas David José Kohon, quien sostuvo que "la represión se daba en lo político y en lo familiar, en las escuelas y en los partidos incluso de izquierda.
En el sesenta se abrió un poco la puerta y por allí la irrupción juvenil llegó cargada con toda la bronca". Estos realizadores no se opusieron a los grandes nombres del período anterior , Torres Ríos o Soffici-, sino a "la estupidéz almibarada de las escalinatas y los teléfonos blancos, de los dramones a la chantilly o la comicidad pavota". Como podrá apreciarse, siempre que surgieron en el país tendencias funcionales al régimen de turno, que ocultaban la verdadera realidad social, el "cine de autor" se levantó contra ellas.
WALDO DE LOS RIOS - BOQUITAS PINTADAS: Año 1974

El cine sonoro

Con la llegada del cine sonoro surgió entre el público la exigencia de escuchar su propio acento, en lugar del castellano al uso en las películas realizadas en Hollywood o en París. En estrecha relación con esta demanda, la producción argentina de aquella época se iba a ver marcada por el auge del tango, en aquel momento la música popular de mayor impacto mundial, que se asumía como algo propio incluso en países tan distantes como la antigua Unión Soviética o Finlandia, y que daría lugar a producciones estadounidenses alrededor del cantante argentino Carlos Gardel.
Bajo este influjo se rodó en 1933 el primer filme sonoro argentino, Tango, de Luis Moglia Barth, protagonizado por la diva de la canción Libertad Lamarque. A este éxito siguió ese mismo año el de Los tres berretines, de Enrique T. Susini, y poco después, más desde el campo de la revista musical, Noches de Buenos Aires (1935), de Manuel Romero, o Puerto Nuevo (1936), de Luis César Amadori.


Gardel - Mi Buenos Aires querido

Por aquel entonces surgió también una generación de nuevos realizadores que floreció antes de la II Guerra Mundial, más orientada hacia un cine de género con aspiraciones artísticas, en la que destacaban Leopoldo Torre-Ríos (La vuelta al nido, 1938), el también actor Mario Soffici (que había empezado con El alma del bandoneón, 1935, de nuevo con Libertad Lamarque, pero más tarde hizo las más serias Viento norte, 1937, y Prisioneros de la tierra, 1939, precursora el cine social argentino), y sobre todo, Luis Saslavsky (Crimen a las tres, 1935; La fuga, 1937; Puerta cerrada, 1939; La casa del recuerdo, 1940), el cineasta del periodo con más aspiraciones intelectuales.
Pero la II Guerra Mundial resultó nefasta para la producción argentina, ya que, debido a las simpatías del Gobierno con las potencias del eje, los directivos de la industria estadounidense dejaron de enviar sus negativos a este país para mandarlos a México, lo que supuso un auge de la industria cinematográfica mexicana en perjuicio de la argentina.A este hecho se vino a unir el golpe de Estado de 1943, que favoreció el aumento del número de películas en detrimento de su calidad y que aplicó una fuerte censura.

Periodo Mudo

El 28 de septiembre de 1896, apenas un año después de la primera exhibición en París del cinematógrafo de los hermanos Lumière, las clases acomodadas argentinas pudieron disfrutar de la primera proyección del nuevo invento. Un año más tarde se realizó la primera cinta nacional La bandera argentina (1897), un documental patriótico rodado por un francés,
Tras unos inicios dominados por el documental y el cortometraje, otro extranjero, el italiano Mario Gallo, rodó la primera película con hilo argumental, también de corte histórico-patriótico, El fusilamiento de Dorrego, en 1907. Hay que esperar hasta 1915 para encontrar la primera película netamente argentina con alguna repercusión: Nobleza gaucha, de Humberto Cairo, ya en la línea sentimental y costumbrista que reaparecerá en varios momentos del futuro de la industria.

Otro inmigrante italiano, Federico Valle, hizo el primer largometraje de dibujos animados en 1916, El apóstol, una sátira política; la primera película argentina con muñecos, Una noche de galán en el Colón, en 1919; y poco después, en 1920, el primer noticiario cinematográfico argentino: Film Revista Valle. Por aquel entonces, José A. Ferreyra utilizaba con éxito los temas de las letras del tango: el mundo del arrabal, las historias de amoríos, engaños y desengaños, entre otros, pero aún dentro de la dispersión industrial del periodo mudo.
Cine mudo Argentino

Historia del Cine Argentino

Introducción del cine Argentino

Un poco después de la aparición del cinematógrafo, se efectuaba el 18 de julio de 1896 en el Teatro Odeon, la primera proyección cinematográfica del país en la ciudad de Buenos Aires. Se trataba de los célebres cortos de los Hermanos Lumiere que se habían estrenado el año anterior en Paris, Francia. Tiempo antes, también en esa ciudad se había importado, sin mayores repercusiones, el espectáculo del kinetoscopio invento del norteamericano Thomas Alva Edison. Estas actividades fueron durante mucho tiempo no más que una forma de entretenimiento y actividad comercial.
cine de Argentina, ha sido históricamente uno de los tres más desarrollados del cine latimoamericano, junto a los producidos en Mexico y Brasil. A lo largo del siglo XX. la producción cinematográfica argentina, apoyada por el estado y avalada por el trabajo de una larga lista de directores y artistas, se convirtió en una de las principales del mundo en idioma castellano.

Su industria se remonta a 1915, año en que se realizó Nobleza gaucha, de Humberto Cairo, el mayor éxito del cine mudo argentino. En 1917 debuta en el cine Carlos Gardel con Flor de durazno. En la década de 1930 se construyen los estudios Liminton y Argentina Sono Film. Proliferan las película con temas de tango, como Los muchachos de antes no usaban gomina, de Manuel Romero, que ganan el mercado latinoamericano. En 1942 se alcanza la mayor producción de películas, con un total de 57 títulos, entre ellos La guerra gaucha, de Lucas Demare.

www.youtube.com/watch?v=SU3jULq1RZY